Los bonos son solicitudes de crédito que se hacen públicas por compañías o gobiernos, con el fin de obtener dinero de inversionistas a modo de préstamos.

El solicitante puede elegir a más de un prestador, lo que le permite tener el poder de la negociación.

En cambio, cuando solo es un inversionista, quien recibe el dinero podría tener limitantes para tomar el control.

Atendiendo a ello, un bono catastrófico es un mecanismo de respuesta ante situaciones de emergencia, como son las catástrofes naturales.

Es la combinación de un bono con un contrato de seguro, tal como ha explicado Luis Manuel González de Salceda Ruiz, investigador experto en finanzas.cta 4 cofidenet

¿Cómo funciona un bono catastrófico?

Si el evento catastrófico ocurre, el fondo es transferido al asegurador para cubrir los daños del siniestro.

En cambio, si el fenómeno no ocurre, los inversionistas reciben el monto principal del bono o la suma total, según las condiciones estipuladas en el contrato.

De esta manera lo describe el documento “Bonos catastróficos, ¿la nueva revolución en el mercado de los seguros?“, publicado por la Fundación MAPFRE.

Cuando se solicita un bono catastrófico, el prestamista debe estar consciente de los riesgos que conlleva, pues se trata de una acción dirigida a solventar una catástrofe o emergencia natural.

Para que un país emita un bono catastrófico en conjunto con el Banco Mundial, los desastres deben cumplir con ciertos parámetros y condiciones.

Primer bono catastrófico colectivo

Recientemente, la Alianza del Pacífico -conformada por México, Colombia, Perú y Chile- llegó a un acuerdo con el Banco Mundial para emitir un bono catastrófico colectivo durante el primer trimestre de 2018.

El objetivo es este mecanismo ayudará a proteger y mitigar el impacto de las pérdidas sobre los presupuestos.

También fortalecerá las finanzas públicas de las cuatro naciones ante la ocurrencia de terremotos.

A diferencia de un bono simple, este es el trabajo en conjunto de varios países y organizaciones.

Como colectivo, se pretende avanzar en la contratación de un mecanismo financiero grupal que permita gestionar de manera integral la transferencia de riesgos, y que beneficie a los países del Pacífico.

Los cuatro países se dedicarán al análisis del diseño y estructuración para que el bono catastrófico regional pueda ser emitido el próximo año. 

Dicha contratación en modalidad conjunta se traducirá en beneficios adicionales de diversificación que verán reflejados en un menor costo para la cobertura.

De manera especial, este bono será destinado a atender, reconstruir y cubrir daños provocados por fenómenos naturales como huracanes, tormentas, lluvias severas, sismos, inundaciones y terremotos.Nueva llamada a la acción

Al mismo tiempo, busca reforzar el Fondo de Desastres Naturales (FONDEN).

Esta es la primera vez que se emite un bono de esta naturaleza, con modalidad “multipaís”, de acuerdo con Jorge Familiar, vicepresidente del Banco Mundial para América Latina.

Aunque los fines del bono colectivo de la Alianza son claros, también se ofrece la posibilidad para que cada país pueda revisar los parámetros que prefiera cubrir con la cantidad destinada.

De esta manera, se diversifican los riesgos para los inversionistas.

Programa Multicat

En 2012, México tuvo una experiencia cercana a la emisión de bono en conjunto, cuando emitió un bono Multicat al Banco Mundial, mismo que actuó como intermediario, pero sin un acuerdo especial entre otros países como ocurrió con la Alianza del Pacífico.

Así mismo, el Banco asistió en la elaboración de la política de gestión de riesgos ante desastres, ofreció documentación disponible.

Apoyó en la preparación del marco legal y operativo y eligió a los proveedores de servicios.

En este Programa participaron el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) del Banco Mundial, el gobierno mexicano y Munich Re, la reaseguradora más importante del mundo.

Países que comparten más que una Alianza

México y Chile han sufrido con en varias ocasiones las consecuencias de los terremotos. Perú y Colombia han sido azotadas por lluvias intensas e inundaciones.

Los cuatro países comparten tragedias, pero con este acuerdo entre la Alianza tienen la posibilidad de acceder a los recursos generados en este bono colectivo. 

Para México representa una salida importante, al tratarse de una de las naciones más vulnerables a los desastres naturales.

De acuerdo con cifras del Banco Mundial, un tercio de su población vive en áreas expuestas a huracanes, tormentas, inundaciones, terremotos y erupciones volcánicas.

Esto significa que el 71% del Producto Interno Bruto (PIB) está expuesto a dos o más peligros naturales

Por ello, a pesar de las necesidades que cubren los bonos catastróficos en las entidades, se debe dar prioridad y mayor importancia en el trabajo de mecanismo de prevención.

Por ejemplo, al revisar que se cumpla la reglamentación de construcción y protección civil.

La experiencia de México con los bonos catastróficos

México fue el primer estado soberano en emitir un bono catastrófico en 2006, lo hizo también en 2009 y 2012.

Gerardo Corrochano, director del Banco Mundial para México y Colombia, señala al país como “uno de los gobiernos con más experiencia en la gestión de riesgos catastróficos“.

Reconocimiento que resulta agridulce ante lo que ello significa: tragedias que cobran numerosas vidas.

El pasado 19 de septiembre, un terremoto de 7.1 en la escala de richter sacudió a diferentes estados de la República.

Entre las urbes más afectadas estaban la Ciudad de México, Estado de México, Morelos, Puebla, Tlaxcala, Guerrero y Oaxaca.

De acuerdo a expertos en finanzas pertenecientes a  la Universidad Nacional Autonóma de México (UNAM), para reconstruir y atender los daños ocasionados por el sismo se necesitaría 29 mil millones de pesos.

La suma entre los recursos del FONDEN y el bono catastrófico queda por debajo de la cantidad requerida.

Como anteriormente se mencionó, es preferible que se cuente con mecanismos de prevención más que de respuesta.

Con ellos, se mitigarían los daños y, por ende, la necesidad de una cantidad tan grande para salir en pie.

Esta prevención daría mayor poder al bono catastrófico o al FONDEN, pues tendrían solvencia suficiente para cubrir los gastos.

De lo contrario, tal como sucede con la situación actual de México, terminan siendo solo un elemento complementario, al que deben sumar otros fondos.cta 6 cofidenet

Aunque la liberación de un bono se realizó días después del terremoto en México, el proceso tuvo inicio meses antes.

En agosto del 2017 el Banco Mundial informó que emitiría bonos catastróficos de hasta 360 millones de dólares para solventar la protección financiera de México ante pérdidas derivadas de terremotos y ciclones tropicales.

Posteriormente, se proporcionaron en tres estructuras para cubrir diferentes desastres: sismos, huracanes en el Océano Pacífico y huracanes en el Océano Atlántico.

En caso, se liberó el destinado al sismo, recurso que se puso a disposición del FONDEN.

Para que el desembolso se produzca es necesario que los sismos o huracanes cumplan las condiciones y criterios paramétricos, tanto de ubicación como de severidad.

Además, los intermediaros entre las transferencias suelen ser empresas de reaseguros que fungen como agentes estructuradores conjuntos o co-gestores.

Enseñanzas financieras ante la tragedia

Las numerosas experiencias que México ha tenido le brindan un conocimiento profundo de los riesgos que conllevan los desastres naturales, pero también los mercados financieros.

Aunque los bonos han sido necesarios para aumentar la capacidad de resistencia ante la tragedia, también se debe trabajar en el diseño y estructuración de mecanismos de prevención.

Los bonos representan una responsabilidad económica a la entidad: incluyen primas, pagos e inversores.Nueva llamada a la acción