Es común pensar que si una empresa vende más, automáticamente tendrá una buena situación financiera. Sin embargo, en muchas PyMEs ocurre lo contrario: las ventas aumentan, pero el efectivo disponible sigue siendo insuficiente para cubrir los gastos del negocio.
Esta situación suele estar relacionada con problemas de liquidez, es decir, con la capacidad de la empresa para disponer de dinero cuando necesita cumplir con sus obligaciones.
En este artículo conocerás cinco señales que pueden indicar que tu empresa enfrenta problemas de liquidez y algunas acciones que pueden ayudarte a mejorar el control del flujo de efectivo.
La liquidez es la capacidad de una empresa para contar con efectivo suficiente para pagar proveedores, nómina, impuestos y demás gastos operativos en el momento en que deben cubrirse.
Una empresa puede registrar buenas ventas y, aun así, experimentar problemas de liquidez si el dinero no entra oportunamente o si no existe un adecuado control financiero.
Vender más no siempre significa tener más dinero disponible.
Si tu negocio genera ventas de forma constante, pero al finalizar el mes falta efectivo para cubrir los gastos, probablemente exista un problema de liquidez.
Algunas causas frecuentes son:
Comenzar a pagar proveedores después de la fecha acordada suele ser una señal de que el efectivo disponible ya no es suficiente para cubrir los compromisos del negocio.
Además de generar recargos, esta situación puede afectar la relación comercial y limitar el acceso a mejores condiciones de compra o al suministro de inventario.
Solicitar financiamiento para crecer puede formar parte de una estrategia financiera.
Sin embargo, depender de tarjetas de crédito o préstamos para cubrir gastos operativos como nómina, renta o servicios representa una señal de alerta.
Antes de solicitar más financiamiento, conviene revisar:
El crédito debe impulsar el crecimiento del negocio, no compensar problemas de administración del efectivo.
Si no sabes cuánto dinero necesita tu empresa para funcionar cada mes, será difícil anticipar problemas de liquidez.
Identificar gastos como:
Permite planificar mejor el uso del efectivo y tomar decisiones con mayor información.
Utilizar recursos de la empresa para gastos personales o cubrir gastos del negocio con dinero propio dificulta conocer la situación financiera real.
Separar las finanzas personales de las empresariales es una de las medidas más sencillas para mejorar el control del efectivo.
Antes de concluir que el problema está en las ventas, revisa los siguientes puntos:
☐ Al finalizar el mes falta efectivo para cubrir gastos.
☐ Existen retrasos frecuentes en el pago a proveedores.
☐ Se utilizan créditos o tarjetas para cubrir gastos operativos.
☐ No se conoce con precisión el costo mensual de operación.
☐ Se mezclan las finanzas personales con las del negocio.
Si identificas una o varias de estas situaciones, conviene revisar la administración financiera de la empresa para fortalecer el control del flujo de efectivo.
No siempre es necesario implementar herramientas complejas. En muchos casos, adoptar buenas prácticas financieras puede marcar una diferencia importante.
Empieza por:
Estas acciones ayudan a tener mayor visibilidad sobre el dinero disponible y facilitan una mejor toma de decisiones.
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Señal |
¿Qué puede indicar? |
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Falta de efectivo al cierre del mes |
Problemas de flujo de efectivo |
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Retrasos con proveedores |
Insuficiencia de liquidez |
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Uso constante de créditos para operar |
Dependencia del financiamiento |
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Desconocimiento de los gastos mensuales |
Falta de planeación financiera |
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Mezcla de finanzas personales y empresariales |
Pérdida de control financiero |
Una PYME puede registrar buenas ventas y, aun así, enfrentar problemas de liquidez.
Si el efectivo nunca es suficiente, se retrasan pagos, se depende de créditos para operar o no existe claridad sobre los gastos mensuales, es recomendable revisar la administración financiera del negocio.
Mejorar la liquidez no depende únicamente de vender más, sino de administrar de forma adecuada el dinero que entra y sale de la empresa.
Es la capacidad de contar con efectivo suficiente para cubrir las obligaciones del negocio en el momento en que deben pagarse.
Generalmente se debe a retrasos en la cobranza, gastos elevados, falta de control del flujo de efectivo o mezcla de las finanzas personales y empresariales.
Registrar ingresos y egresos, controlar el flujo de efectivo, separar las cuentas personales de las empresariales y planificar los pagos son acciones que contribuyen a fortalecer la liquidez.
No necesariamente. Si el problema es una administración deficiente del efectivo, el financiamiento solo puede posponer la situación.
Una adecuada administración financiera permite fortalecer la liquidez, mejorar el flujo de efectivo y tomar decisiones con mayor certeza.
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