Cada vez más profesionales y empresas dan importancia al cuidado del medio ambiente, y buscan soluciones para hacer negocios sostenibles. En este sentido, tiene relevancia la contabilidad verde, que considera elementos ambientales y sociales en la evaluación de desempeño de una organización.
En este artículo, vamos a ver qué es, en qué consiste y por qué es importante para la sociedad.
La contabilidad verde, conocida también como contabilidad ambiental, se encarga de dar seguimiento, medir y presentar la información de las actividades de la empresa en relación con su desempeño ambiental, para evaluar el impacto de sus actividades en la sociedad y la sostenibilidad a largo plazo.
El objetivo principal es conseguir que las organizaciones tomen decisiones más conscientes, que disminuyan su huella de carbono y que optimicen áreas como gestión de residuos, eficiencia energética y consumo de recursos naturales.
La contabilidad ambiental se basa en varios elementos clave que las empresas tienen que considerar para tomar decisiones que beneficien tanto a su negocio, como al planeta:
A través de este aspecto, es posible conocer cuántos recursos naturales se emplean para el funcionamiento de una empresa: agua, energía, materias primas, emisiones contaminantes, etc.
Tener un registro de esta información ayuda a tener un panorama más amplio y real de su huella ambiental y emprender acciones para reducirla.
La contabilidad verde permite identificar y valorar los costos derivados de las actividades que afectan el entorno: tratamiento y manejo de residuos, inversión en eficiencia energética, acciones para remediar daños en el ambiente, etc.
Gracias a esto, es más sencillo comprender cómo y cuánto impactan estas acciones en lo económico y buscar alternativas que sean más eficientes y agradables con el planeta a largo plazo, logrando finanzas sustentables.
Este tipo de contabilidad reconoce los activos ambientales que posee una compañía, como sistemas de energía renovable o programas de reciclaje.
De esta manera, es posible reflejar su inversión en sostenibilidad y el valor que dan a la empresa y a la comunidad.
Ofrece datos importantes para que los dueños y líderes sean capaces de diseñar estrategias más sostenibles, optimicen el uso de recursos y reduzcan su impacto ambiental.
A través de esta información, es mucho más sencillo planificar con responsabilidad y conciencia.
Es una herramienta que respalda el compromiso de las organizaciones con el cuidado del entorno y la sostenibilidad.
Al integrarla en su política de RSC, las organizaciones demuestran su dedicación a generar valor no solo económico, sino también social y ambiental.
Adoptar la contabilidad ambiental va más allá de una tendencia; se trata de una estrategia que brinda diferentes beneficios para las organizaciones. Veamos las principales:
Dar seguimiento a los recursos que se emplean, como agua o energía, permite que las empresas detecten más fácilmente los desperdicios o los procesos que carecen de eficiencia.
Esto abre la puerta a iniciativas de ahorro que no solo ayudan al medio ambiente, sino que tienen un impacto significativo en la reducción de costos operativos.
La sociedad actual valora mucho las marcas que transmiten su compromiso por el bien del planeta.
Aplicar la contabilidad verde transmite un mensaje claro de compromiso y responsabilidad ambiental, lo que ayuda a fortalecer la reputación frente a clientes, aliados estratégicos, proveedores e inversionistas, teniendo mejores resultados en el mediano y largo plazo.
Las compañías que demuestran tener prácticas sostenibles tienen más posibilidades de entrar a mercados ecológicos u obtener certificaciones verdes.
Esto ayuda a atraer a consumidores más conscientes, que priorizan productos y servicios comprometidos con el entorno.
Este tipo de contabilidad facilita el cumplimiento de leyes y reglamentos relacionados con el medio ambiente.
Tener un mayor control de los indicadores necesarios y respetarlos permite prevenir multas, sanciones o hasta problemas legales que puedan dañar las operaciones o la reputación de una organización.
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Característica |
Contabilidad financiera |
Contabilidad de gestión |
Contabilidad verde |
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Objetivo principal |
Informar a usuarios externos (inversionistas, gobierno, etc.) |
Apoyar la toma de decisiones internas |
Medir, controlar y reportar el impacto ambiental de la empresa |
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Usuarios principales |
Entidades externas, auditores, autoridades fiscales |
Directivos, gerentes, áreas operativas |
Gerencia, áreas de sostenibilidad, stakeholders ecológicos |
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Marco regulatorio |
Normas contables nacionales e internacionales (NIIF, NIF, etc.) |
No está sujeta a normas rígidas, más flexible |
Aún no estandarizada, pero basada en directrices ESG y GRI |
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Periodicidad |
Generalmente anual o trimestral |
Puede ser mensual, semanal o incluso diaria |
Variable, depende del tipo de impacto y metas ambientales |
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Enfoque del análisis |
Financiero y retrospectivo |
Interno, estratégico y operativo |
Ambiental y social con visión de largo plazo |
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Tipo de información |
Ingresos, gastos, activos, pasivos |
Costos, presupuestos, análisis de rentabilidad |
Emisiones, residuos, consumo de energía y recursos |
Poner en práctica la contabilidad ambiental dentro de las empresas requiere compromiso y una visión efectiva de sostenibilidad.
Para ello, hay que seguir algunos pasos, que te explicamos a continuación:
Lo primero es identificar y reunir información clave sobre el impacto ambiental que tiene tu empresa. Para esto, se deben considerar indicadores como: consumo de energía y agua, uso de materias primas, generación de residuos, emisiones contaminantes, etc., vinculados a las operaciones.
Es muy importante que la información sea precisa y esté actualizada para que realmente ayude a tomar decisiones inteligentes.
Con los datos recopilados, es necesario realizar un análisis para detectar patrones, áreas de oportunidad e ineficiencias.
Por ejemplo, se puede identificar un uso excesivo de energía en determinadas tareas o procesos, lo cual es clave para entender el modo en que opera actualmente la organización y empezar a establecer prioridades.
Aquí se traduce la información ambiental en términos económicos.
Se deben calcular los costos relacionados con los impactos, como el uso de combustibles, pero también identificar el valor de activos sostenibles: sistemas de captación de agua, programas de reciclaje, áreas verdes conservadas, etc.
Una vez que se han medido los impactos y se realiza una valoración, es importante dar a conocer los resultados a través de informes donde se refleje el desempeño ambiental del periodo, los avances relacionados con las metas de sostenibilidad y las acciones que se implementaron y los efectos.
Estos documentos pueden estar dirigidos a públicos internos (directivos o colaboradores) y públicos externos (clientes, inversionistas, etc.). Esta transparencia ayuda a mejorar la reputación de la organización.
Incluso, algunas empresas incluyen todos estos datos en sus informes de sostenibilidad o reportes ESG (Ambiental, Social y Gobernanza), permitiendo que se consoliden como líderes responsables dentro de su industria.
Por último, toda la información que se haya obtenido y analizado, tiene que usarse como herramienta estratégica. La tienes que incorporar al proceso de planificación y operación del negocio, con el fin de:
Estar actualizado en un entorno que cambia constantemente es una necesidad. La contabilidad verde es un excelente ejemplo de cómo las nuevas tendencias están cambiando el modo en que las empresas gestionan sus recursos.
Incorporar enfoques más sostenibles dentro de lo contable, además de mejorar la operatividad, permite alinearse con las regulaciones ambientales y tener más ventajas competitivas. Para ello, es importante estar en constante capacitación.
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